Preguntas Frecuentes
Si estás empezando, lo más recomendable es elegir plantas que sean resistentes y que aguanten pequeños errores de riego o luz. En interior suelen funcionar muy bien las opciones que se adaptan a distintos ambientes y no necesitan cuidados complejos. Si dudas entre varias, fíjate sobre todo en luz disponible (ventana cerca o lejos) y en tu rutina de riego (si sueles olvidarte o no).
La diferencia está en la cantidad de luz natural que necesitan para crecer bien. Una planta “de luz” suele pedir estar cerca de una ventana luminosa (sin sol directo fuerte), mientras que una planta “de sombra” tolera mejor zonas con menos claridad. Aun así, casi todas las plantas necesitan luz indirecta: poca luz puede hacer que crezcan más lento o pierdan fuerza con el tiempo.
No hay una frecuencia única, porque depende de la planta, la época del año y el ambiente de tu casa. Como norma práctica, lo ideal es regar cuando notes el sustrato ligeramente seco en la parte superior. En invierno suele necesitarse menos agua y en meses cálidos algo más. Si una planta se pone “triste” o decae, muchas veces el problema no es falta de agua, sino exceso de riego.
Sí, y de hecho es una de las mejores formas de decorar con verde sin complicarte. Para el salón funcionan bien plantas con presencia decorativa; para el dormitorio suele ir mejor elegir plantas fáciles y sin necesidades extremas; y para el baño es clave que haya luz y algo de ventilación. Si el baño tiene ventana, algunas especies agradecen la humedad ambiental.
Si tu casa tiene poca luz natural, lo más importante es escoger una planta que tolere bien la luz indirecta baja y colocarla en la zona más luminosa posible (aunque sea lejos de la ventana). También ayuda no regar de más, porque en ambientes con poca luz la tierra tarda más en secar. Si quieres acertar, elige una planta por su adaptabilidad antes que por estética únicamente.